Insight
¿Y si el problema deportivo es un síntoma?
Estos días, mientras trabajamos en SportSync Transform, he estado dándole vueltas a cómo valoramos lo que ocurre dentro de las organizaciones deportivas.
Cuando faltan buenos resultados, muchas veces hacemos un juicio sobre lo que está bien y lo que está mal dentro del club a partir de esos resultados. No siempre, por supuesto. Pero me interesa detenerme en esa forma de valorar el trabajo.
¿Y si lo que estamos viendo es el síntoma, pero no la causa?
La falta de continuidad en los buenos resultados o los cambios frecuentes de entrenador pueden llevarnos a preguntarnos si hay algo más dentro de la organización que necesitamos entender. No significa que siempre exista un problema estructural detrás. Significa que el resultado deportivo, por sí solo, no nos permite saber qué está pasando.
El resultado y la calidad de los procesos
Hay muchas variables que no podemos controlar. Podemos influir en el resultado deportivo, pero no controlarlo.
Por eso creo que deberíamos poner más atención en aquello sobre lo que sí podemos trabajar: la calidad de los procesos que existen dentro de las organizaciones deportivas.
Me refiero a las operaciones internas del club. A su estructura, las responsabilidades y los roles. A las metodologías, los flujos de trabajo y las decisiones que se toman.
¿Cómo se organiza todo eso? ¿Cómo funciona en el día a día? ¿Y qué continuidad tiene?
Cuando hablo de calidad, me refiero a procesos que sirven para lo que necesitamos: responsabilidades claras, información a tiempo y capacidad de aprender y corregir.
No estoy planteando dejar de valorar los resultados deportivos. La cuestión es si los estamos utilizando para juzgar también aspectos que necesitan una valoración propia.
Una cosa es mirar el resultado. Otra es entender cómo estamos trabajando para intentar conseguirlo.
Para valorar esa calidad también hace falta concretar qué observamos. Ahí pueden ayudar los indicadores (KPIs), no solo para seguir resultados, sino para entender cómo trabajamos: si la información llega a tiempo, si los acuerdos se llevan a la práctica y si podemos corregir lo que no funciona. Es algo que estamos explorando. No se trata de medirlo todo, sino de elegir qué nos ayuda a decidir.
Me interesa especialmente esa relación: cómo la calidad de los procesos internos puede influir en el rendimiento deportivo y en su continuidad. Y cómo puede hacerlo también en la sostenibilidad del club a largo plazo, a nivel social y económico.
Sin asumir que una buena organización garantiza buenos resultados. Pero tampoco dejando que el resultado sea el único criterio para valorar la organización.
Mirarse dentro no es fácil
Hay otra parte de esta reflexión que me parece importante: la dificultad de revisar el trabajo interno junto a las personas que lo hacen.
Hablar de estructura, responsabilidades o toma de decisiones también interpela a quienes tienen responsabilidad dentro del club. No son procesos separados de las personas. Y mirarse al espejo puede ser complicado.
Aceptar que hay cosas que no habíamos visto no siempre es fácil. Pero verlas no es un reproche: es el punto de partida para mejorar.
Para mejorar, necesitamos conocer cómo se trabaja de verdad. En SportSync cuidamos mucho esta parte. La abordamos con el máximo respeto y desde la co-creación: no llegamos con un juicio desde fuera, sino que trabajamos con el club y con las personas que viven estos procesos cada día para identificar juntos qué mejorar y cómo desarrollarlo.
Lo que estamos intentando entender en SportSync
Esta es una de las reflexiones que acompañan nuestro trabajo en SportSync: cómo comprender el funcionamiento interno de las organizaciones deportivas para ayudarlas a mejorarlo.
No se trata de atribuir todos los problemas deportivos a la organización ni de prometer que mejorar los procesos vaya a resolverlos. Se trata de preguntarnos si, cuando algo no funciona en lo deportivo, estamos mirando lo suficiente hacia dentro.
¿Qué estamos valorando del funcionamiento interno de un club, más allá de sus resultados deportivos?
